 La medida importa: los neumáticos con una banda de rodadura muy ancha tienden mayor desgaste, debido a que es más difícil que la presión que ejercen sobre el asfalto sea homogénea en toda su superficie, así que mi primer consejo para hacer muchos kilómetros con un juego de neumáticos es que cuando compres el coche, elijas una medida coherente con sus prestaciones, aunque el ojo se te vaya hacia las llantas más grandes.


 La presión, siempre correcta: sin lugar a dudas es el factor que más afecta al desgaste de las ruedas. Una presión excesiva provoca que la banda de rodadura se deforme como un melón y se desgaste más la banda central del neumático, mientras que una presión baja hace el efecto contrario y serán los bordes del dibujo los que más sufran. Comprueba la presión de los neumáticos con regularidad y adáptala a la velocidad y a la carga que lleves en el coche. No te pierdas este vídeo sobre cómo afecta la presión al desgaste de los neumáticos.
 Tapones de válvula: parece que hay mucho «graciosillo» que se dedica a robar los tapones de las válvulas de los neumáticos, sobre todo si son metálicos. No te gastes dinero; pon los más baratos, pero ponlos. Los tapones protegen la válvula del agua, la orina de los perros, etc. Una válvula sin tapón es probable que acabe perdiendo su hermeticidad y sea incapaz de mantener la presión correcta.
 Dirección bien alineada: la dirección y la suspensión del vehículo tienen un reglaje para afinar el comportamiento del coche y corregir su pisada. Si las cotas de alineado no son las correctas, los neumáticos se desgastarán irregularmente. Una dirección demasiado abierta provoca un desgaste del interior de los neumáticos delanteros; si está muy cerrada, los desgastará por el exterior. También la suspensión puede provocar estos desgastes si sus caídas no están bien acotadas.
 Amortiguadores en buen estado: el tema de los amortiguadores es realmente preocupante, porque normalmente se degradan poco a poco y nos vamos acostumbrando a un comportamiento cada vez peor y peor. Unos amortiguadores en mal estado pueden reducir la duración del neumático en un 50%, así que comprobar su efectividad y cambiarlos en cuanto ésta baja de un 70% acabará ahorrándonos dinero, además de mejorar nuestra seguridad infinitamente.
 Ojo al aparcar: las maniobras de estacionamiento son un momento en el que inconscientemente estamos haciendo sufrir una barbaridad a los neumáticos. Con las ruedas paradas, girar la dirección de tope a tope es lo mismo que pasar una lijadora por la banda de rodadura. Mueve lentamente el coche adelante y atrás a la vez que giras el volante; es una costumbre que tenemos los que conducimos coches clásicos sin dirección asistida (con el coche rodando, la dirección es mucho más suave) y que no viene mal para alargar la vida de los neumáticos. Por supuesto, evita rozarlos contra los bordillos, etc.
 Fuera peso: poco a poco vamos llenando el coche de trastos que no usamos, como la sombrilla de los pasados días de playa, bolsas con zapatos, el taladro que pedimos prestado a un colega hace 3 meses… saca del maletero y de los paneles de las puertas todas las cosas que no necesites. Cada kilo de más aumenta el desgaste de los neumaticos baratos Madrid



9 fotos Los roces con los bordillos estropean y envejecen los neumáticos, incluso pueden provocar reventones.
 Conduce eficazmente: dos coches idénticos y a la misma velocidad, pero conducidos de distinta forma, gastarán los neumáticos de manera diferente. Se puede conducir ágilmente sin saturar la adherencia de las ruedas del mismo modo que se puede ir despacio haciéndolas sufrir una barbaridad. Trazar de forma correcta las curvas, anticiparnos para evitar frenazos bruscos, usar correctamente el cambio y el embrague… es vital para reducir el desgaste de los neumáticos. En las curvas, el principal trabajo que deben tener las ruedas es sujetar el coche lateralmente. Cuanto menos esfuerzo extra le demos en ese momento, menos se gastará. Evita frenar o acelerar mientras estés en plena curva (salvo que sea necesario, claro): hazlo antes o después de ella.
¿Merece la pena hinchar los neumáticos con nitrógeno?
Va a ser un poco polémico lo que voy a decir ahora, pero lo de hinchar los neumáticos con nitrógeno es como ir al océano, coger una botella de agua y evaporarla para echar sal a la ensalada. El aire que respiramos está compuesto en un 78% de nitrógeno, un 20% oxígeno y el resto es contaminación, de modo que el aire que metemos en las ruedas siempre es (principalmente) nitrógeno.
En competición se emplea el nitrógeno para inflar los neumáticos porque es un gas que apenas varía su volumen (lo correcto sería hablar de densidad…) con la temperatura, de forma que la presión apenas cambia a lo largo de la carrera a medida que los neumáticos se enfrían y calientan en cada curva, frenada, etc.
Debemos tener en cuenta cómo son los neumáticos de un coche de F1: si te fijas, tienen mucho «balón» y trabajan a presiones muy bajas, alrededor de 1 bar. Esto hace que variar tan sólo 0,3 bar la presión -al calentarse- suponga un incremento del 30%, lo cual modifica la altura relativa del coche, el alineado de las suspensiones… que en ese tipo de monoplazas son ultra precisos.
Un coche de calle no somete a los neumáticos a un esfuerzo tan brutal como un F1, por lo que su temperatura y presión no varía tanto; tampoco vamos a apreciar media milésima de segundo en una curva.
Mi consejo es que te ahorres ese dinero y que revises con más frecuencia la presión y la adaptes a las condiciones de carga del vehículo, etc.
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