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Tema: Un viaje de 15.000 km por Sudamérica

  1. #1
    Me voy acoplando
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    Un viaje de 15.000 km por Sudamérica

    Hace tres meses que regresé, del calor insoportable al invierno. Quiero compartir con vosotros al menos una de las etapas... la que he escrito ayer. Pena que el sistema no me deja incluir todas las fotos que corresponden, y las que me deja, solo en baja resolucion... una pena porque aquellos paisajes son espectaculares.

    Espero que disfruteis... Yo lo estoy haciendo otra vez: mientras escribo.
    J.


    EMPEÑADOS EN VIVIR

    24 de Octubre 2013 desde Arica, al norte-norte de Chile

    Quizás eran las porquerías que tomé y me inyectaron en Bolivia, quizás en mi cabeza se mezclaban mal el popurrí de sensaciones y situaciones por las que había pasado, pero a pesar de las cuatro almohadas, de la bella vista sobre el lago Titicaca, y de la decisión de bajar hoy al mar, no pude pegar ojo. Como en una batidora, las pesadillas daban vueltas y más vueltas en mi cabeza, mientras yo hacía lo mismo en la anchísima cama. Me miré al espejo a eso de las 6 hora local, y no era yo. La caricatura hinchada del viajero, la cara arrugada y bolsas bajo los ojos que convertían a estos en finas rendijas tras las que asomaban pupilas hundidas, tristes, sin vida. Dentro de la cabeza, una presión dolorosa, el pecho comprimido por alguna fuerza nefasta. Sin ganas.

    Sud América 2013 (265) g.JPG
    El lago Titicaca se pierde en el horizonte. La superficie del agua se encuentra a 3.815 m. En los Alpes europeos, pocas montañas llegarían a esta altura. La atmosfera es poco densa en oxígeno, el cielo está muy limpio de humedad, y todo contribuye a un sol abrasador que atonta al viajero. Encuentro varias zonas con cultivos de trucha en jaulas. La guapa pareja de la derecha camina por la carretera en dirección a la iglesia donde se celebra una boda. Caminar es un decir, pues ambos avanzan bailando al son de una banda de música que les precede. El vestido de ella se arremolina con sus vueltas y cuando mira hacia la cámara, su sonrisa me ayuda a olvidar mis males hasta que llego a la ciudad de Puno, la mayor de las que bordean el lago.



    Una pareja española me saludaron en el comedor del hotel, extrañados por mi soledad. Habían comprado el tour Machu Picchu-Titicaca y esperaban el comienzo de su paquete turístico con una excursión por el lago: totora, divinidades, islas mágicas y relatos de cartón piedra. No tenía ninguna gana de conversar con nadie, por lo que salí de la otra isla, del celosamente guardado y manicurado hotel, a la realidad de Puno. El pavimento roto, casuchas feas a medio acabar, trafico imposible, los humos de mil motores mal ajustados. Había que terminar esta muerte lenta.

    Sud América 2013 (294) g.JPG

    Frente a la ventana de mi habitación, el M/V Yavari. Construido en Inglaterra, vino desarmado en 1.400 piezas distintas, acarreadas por mulas a lo largo de 6 años, desde la costa del Pacífico hasta aquí. Impulsado por vapor, quemando en su caldera boñigas secas de llama, el gobierno peruano había pensado usarlo como cañonera, pero después de su botadura, en 1870, encontró una utilidad mayor transportando carga y personas de un extremo a otro del lago. Veinte años más tarde, el gobierno lo abandona y es comprado por una sociedad inglesa que mantiene el negocio. Tras pasar por las manos de la Marina de Guerra Peruana, lo adquiere una fundación transformándolo en el Museo Naval del Perú. Una bella vista. A la derecha, el Coya, construido en Escocia, traído por piezas hasta Puno, fue botado en 1893 por la empresa inglesa que compró el Yavari, con el propósito de transportar carga y personas a través del lago. Durante un tiempo fue usado como restaurante, ahora languidece, también frente al hotel, junto al astillero que le dio la vida.


    Dicen que Dios aprieta, pero no ahoga, y fue entonces cuando empezó a aflojar las tuercas. En la gasolinera un desconocido me preguntó dónde iba y me dio toda clase de explicaciones sobre el mejor camino. Un joven que cargaba gasolina a mi lado en su pickup, me condujo hasta el principio de la carretera que había de tomar, a través de un laberinto de calles que hubieran puesto a prueba mi paciencia (las indicaciones de guardias y civiles aquí son muy amables y prolijas, pero tienden a la vaguedad, las señales son inexistentes). Veinte kilómetros después había hecho el tránsito del infierno al purgatorio.

    Sud América 2013 (316) g.JPG

    El elemento esencial de este viaje, la carretera, comenzó a ascender entre paisajes tan austeros en forma como en color. Un manto rubio, infinito, se perdía hasta el horizonte de montes gastados y fríos. La nada hecha alfombra, suavemente posada sobre un relieve escaso. Algunas chozas de adobe, un perro acostado junto a la vía esperando el camión providencial que lo librase de aquella infame existencia. Tras una curva, varias vacas conducidas por un montón de trapos grisáceos en cuyo interior se adivinaba una mujer. Un lugar donde la vida es sólo existencia, donde no existe el concepto de mañana, donde la naturaleza solo habla de eternidad.

    Y como un trazo oscuro sobre el rubio panorama, la moto va encontrando su sitio, respira suavemente el aire pobre de las alturas, y me lleva, como en un duermevela reparador, hacia montañas de colores que aparecen en el horizonte. Líneas de rocas, estratos de mil terremotos, emergen del suelo, de formas rotas y desgarradas que he de parar a fotografiar. Como en cicatrices de antiguos tormentos, la antes llana superficie se rompe y la carretera hace un zigzag atravesando las líneas de fractura, mientras el suelo se levanta y se hunde, se forman ramblas y comienzo a ver agua correr. Hacia mí: estamos subiendo. Y seguimos subiendo sin parar mientras los montes alrededor se colorean de rojo o de verde. Hace frío y paro en el peor sitio posible a poner el forro de la chaqueta. El viento no me deja, y mientras lucho con cremalleras y forros pienso en lo frágil que soy aquí. El cielo no quiere que nadie se acerque a romper la magia de su distancia, y quita el agua, el aire y el calor para hacérnoslo difícil.

    Y sin embargo... seguimos aventurándonos hacia arriba. Estamos sobre tierra de nadie, donde una empresa, rumana para mas señas, quien sabe con cuantas dificultades, transformó en impecable carretera la antigua pista de tierra que antes fuera sendero de caballerías. Ha de pasar una hora, agarrado con fuerza a los puños del manillar hasta que las muñecas duelan por la tensión de llegar, cuando una señal indica "Abra Ojelaca, 4.592 msnm". Hemos llegado al fin del altiplano, al fin de las subidas. A partir de ahora caemos hacia el mar. Y a pesar de que a esta altura las nieblas del Pacífico se transforman en un súbito chaparrón de granizo, seco de tan frío, que repica violento contra la visera del casco, el cuerpo empieza a reaccionar, el entusiasmo despierta, la mano del acelerador gira nerviosa curva tras curva, la moto tumbando hasta que la punta de mis pies toca una y otra vez en el asfalto. Bajamos y la temperatura sube, la seca tierra se da en arenas claras que acaban cubriendo como un manto los montes y se derraman sobre la cinta de asfalto. La bajada al abismo claro es una bella serpiente gris en la ladera, decenas de metros de caída entre cada curva, un chorro de adrenalina que no tiene final.

    Sud América 2013 (333) g.JPG

    Paro a mirar. Mis manos tiemblan al intentar abrir la cámara. La opresión en el pecho ha dado paso al ya desconocido placer de respirar hondo, de llenar los pulmones de un aire amable que parece incluso cálido, porque huele a vida. La cabeza... la cabeza solo percibe el entorno majestuoso que nos rodea, sólo goza de estos instantes que hacen el día, que construyen el viaje para el recuerdo.Allá lejos está el mar.

    Vuelvo a encajarme, cómodo y protegido, al mando de esta máquina obediente a la que ya siento como parte de mi. Seguimos bajando por laderas fuera de escala, una gran playa de relieve exagerado, y sin esperarlo el valle se alfombra de verde en el gran espectáculo de Torata.

    Sud América 2013 (339)g.JPG

    Torata, Perú. La explosión inesperada de la primera línea que trata de conquistar el espacio hostil y desprovisto de vida. La fuerza del hombre que coloniza mediante terrazas agarradas al borde de las montañas, cultivadas desde hace miles de años. Y observándolo todo, un monte circular, cilíndrico, una meseta estrecha coronada por un estrato de rocas disgregadas que le dan apariencia regia. En un momento así, no sé qué hacer, si parar fascinado o seguir dejándome llevar por ese resorte mecánico de la carretera retorcida que me pide avanzar para exponer ante mí los fugaces secretos del paisaje.

    Son las dos de la tarde, hora chilena y argentina, cuando sano y maravillado, me encuentro trazando una línea recta por un mar de arena. Lo poco sólido que se ve, como rocas disgregadas, es también arena, un paisaje en el que sólo destacan las finas cicatrices de viejos caminos o rodadas. Otra vez un paisaje estéril, sin vida, pero este, ya cerca del mar, tomando su sitio, creciendo en anchura hasta merecer su nombre: Atacama.

    Y así llegué a Arica, a este desvencijado hotel en la playa, que podría ser en la Costa del Sol hace treinta años. Un espíritu nuevo, el cuerpo ya funcionando y, como siempre, maravillado por los humanos: Víctor, el encargado, tiene 34 años y ya es abuelo. Su hija es una de las colegialas que alborotan en el jardín. Cuida de su hijo aparcado allí cerca en un cochecito de bebé. Lleva aparato en los dientes. Tiene 13 años.


  2. #2
    Forodependiente Avatar de frenchie
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    Una pena que no puedas subir más fotos, escribes muy bien y valdría la pena. Gracias por el relato.

    Una de las maneras de subir fotos al foro es escribir en el post [IMG] y desde una página como Subefotos.com: Subefotos.com - Comparte rápidamente tus fotos abrir la foto que quieras publicar, clicar en propiedades de la foto, copiar la URL y pegar la URL después de [IMG] y acabar con [/IMG]. Es decir que quedaría así:

    [IMG] aquí la URL [/IMG]

    Yo reduzco antes las fotos a 640x480.

    Sé que hay otros métodos seguramente más rápidos, pero aunque arcaico a mí me funciona bien lo que te digo.
    AQUILA NON CAPTAT MVSCAS




  3. #3
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    Muy entretenido ¡¡ excelente escritor ¡¡

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  4. #4
    Pero... hay mas Foros? Avatar de werke
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    para mi es el que mayor calidad literaria tiene en sus libros de viajes, con mucha diferencia...
    VIVE Y DEJA VIVIR "despaisanao"

    this is the end http://www.youtube.com/watch?v=xq3a_7242Lc

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